 Cada época del año tiene su encanto, su particularidad y sus actividades específicas. Para destacar las características estacionales, Bodegas López invita a disfrutar del invierno en contacto con el mundo del vino: desde la cepa, podando las plantas que más tarde darán frutos para el nuevo vino.
La novedosa iniciativa lleva a mendocinos y turistas a inmiscuirse en esa etapa de la producción que quizá menos se conozca. De hecho los mantiene en contacto directo con la bodega y el trabajo de su gente. Ya recorrimos las instalaciones, cosechamos y degustamos sus caldos. Ahora, cuando el invierno arremete sin mesura, es tiempo de poda.
El programa comienza tempranito con un desayuno en el show room de la champañera para templar el cuerpo antes de poner manos a la obra. Pastelitos fritos caseros, alfajores, confituras, jugo de naranja y café, generan encuentros entre los visitantes que, a estas alturas, dejan la timidez de lado. A metros, el viñedo modelo espera.
Conocer las distintas variedades de cepas, base de los vinos y champañas de la casa; olivos, materia prima de sus aceites, es el primer paso.
Luego la charla versará sobre sistemas de conducción -espaldero y parral-, fenología -yema hinchada, brotación, hojas visibles, floración, envero, madurez, amarilleo de hojas- y los principales cuidados y enfermedades de la vid, -poda, despunte, despampanado, deshoje, por un lado y botrytis, oidium y peronóspera por otro.
Carolina explica, ante la atenta mirada de los presentes, quienes realizan preguntas y llevan la charla hacia sus intereses, una interacción fundamental que vaticina una jornada provechosa.
Las manos ya están inquietas. Con las herramientas adecuadas llega el turno de Don Leyes a quien conocimos durante el verano en la cosecha. El padre del viñedo es el encargado de hacer saber los cuidados que merece la planta y la forma correcta de podarla, ya que si se realiza mal la tarea corremos el riesgo que no dé frutos.
A decir verdad, esta última afirmación genera pánico; es sostener el peso de la vendimia en los hombros. Pero, pronto el hombre nos tranquiliza y enseña. Claro, él lleva casi toda su vida entre las vides; lo suyo es intuitivo; podría hacerlo con los ojos cerrados. Con la paciencia de la gente de campo guía a los nóveles podadores.
La experiencia bien vale la pena; es detenerse en el trabajo de los que aman esta tierra, quienes entre los viñedos moldean los futuros frutos, según las necesidades de cada casa vitícola. Respeto por esa actividad, reconocimiento, es lo que deja la práctica de poda en Bodegas López.
Mucho más para conocer
Con la tarea cumplida, bajo la conducción de Carolina, los visitantes realizan una visita guiada en la champañera. Allí se aprecia el proceso de elaboración y se conocen todos los secretos de la prestigiosa bebida.
El paso siguiente lleva a trasladarse hacia la bodega central, a dos cuadras de la champañera. En el lugar recibe el enólogo Omar Panella, quien está al frente de la visita y explica detalladamente el proceso de elaboración de los vinos, la fermentación en tanques de acero inoxidable, descube y remontaje. También incluye un recorrido por áreas especiales y visitas a sótanos privados donde hay estibas de vinos reposando desde los años 30'.
La degustación no puede faltar; por ello Panella invita a conocer sus vinos en diversos procesos de elaboración, para ir descubriendo aromas y sabores que cambian según el tiempo que lleven en los tanques. Tres tintos y tres blancos de zonas vitícolas mendocinas diferentes, se prueban en el lugar.
Con la experiencia de la poda y la experiencia gustativa, los visitantes se disponen a otra: maridar vinos y comida regional.
El momento de la cava
El almuerzo se sirve en la bella cava climatizada ubicada en la bodega central. La entrada comprende una degustación de champañas, vinos tintos, blancos y una degustación especial de aceite de oliva extra virgen, acompañado de empanadas, tabla de quesos, fiambres, jamón crudo y pan casero.
El menú principal es asado a las brasas con distintas ensaladas de verduras y hortalizas de época. Postre, café y confituras, sellan una jornada inolvidable.
Cuesta irse, es martes, es invierno y la cava con los aromas de Baco seducen para extender la jornada por un rato más. Fuente: Diario Los Andes - Mendoza, Argentina. Autor: Tania Abraham - turismo@losandes.com.ar
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